Blog

Ni explayador ni resumidor… pero algo hay

Monólogo veraniego y cariñoso en respuesta a Diana P. Morales, directora de Portaldelescritor

(Se enciende una luz tenue sobre el escenario. Entra una figura con una taza de café, ojeras sospechosas, y un manuscrito a medio terminar bajo el brazo.)

Muy bien, Diana, muchas gracias por arruinarme la tarde. Yo solo leía tu consejo en busca de un poquito de inspiración, una palmadita virtual en la espalda, un Tú puedes, escritor atormentado. Y ¿qué me encuentro? Un test de personalidad literaria camuflado de artículo motivador.

(Se sienta, mira al público con resignación.)

¿Eres explayador o resumidor?, me dice.

Ah, qué fácil. Como si todo en la vida cupiera en dos etiquetas. Blanco o negro. Frío o calor. Equipo Azul o Equipo Rojo. Pues no, señora. Yo soy un caos algo mediocre con muchos tonos de gris.

Pero me pongo a leerlo, claro. Porque la neura, como la carne, es débil.

Empiezo por el perfil del resumidor, que suena eficiente, ágil, un poco esquivo. Capítulos de página y media, cero florituras, todo al grano. Y yo pensando mira, igual soy de estos, minimalista, como una máquina de haikus narrativos.

Pero luego leo eso de que tus personajes rara vez reflexionan. ¿Perdón? ¡Si mis protagonistas no paran de pensar! Son lo más parecido a filósofos existencialistas con Wi-Fi. Vale, sigamos, ya queda poco de este boletín electrónico.

Entonces llego al otro lado: el explayador. Al principio, también me siento identificado. Diálogos eternos, descripciones hasta de las pelusas en el sofá, personajes que piensan mientras se atan los cordones… y me oigo ¡exacto! ¡ahí estoy yo, el Tolstói del bloque! Pero… un momento. Dice que nunca sabría resumir su historia en menos de 20 líneas. ¿En serio? ¡Si ni siquiera sé de qué van mis cuentos la mayoría de las veces! La trama cambia cada dos días. Entonces, me entra la duda.

¿Y si no soy ni lo uno ni lo otro? ¿Y si estoy fuera de esta dualidad? ¿Seré una especie de unicornio —esto suena algo vanidoso— literario? Peor aún… ¿Y si soy de un tercer tipo no mencionado?

El que ni escribe corto, ni largo.

El que ni describe, ni omite.

O sea, el que no escribe.

(Se lleva una mano a la frente, con teatralidad.)

¡Claro! ¡Esa es mi verdadera esencia! Soy procrastinador. Una criatura mística que revisa 24/7 artículos sobre escritura para no escribir. Hago listas, esquemas, playlists… recibo cientos de newsletters como el que me ha incitado a escribir este monólogo; tengo mil pestañas abiertas sobre Cómo mejorar tu estilo, y similares mientras la página en blanco de mi futura obra me observa implacable.

Otras veces, me invento excusas creativas:

«No escribo hoy porque estoy redefiniendo mi tipo de escritor»

«No avanzo con el capítulo porque estoy perfeccionando una estructura narrativa vanguardista»

«No termino la historia porque… bueno, ¡es que no quiero encasillarme!»

Así que ¡gracias, Diana! Gracias por iluminar mi camino. No soy ni explayador ni resumidor. Soy el procrastinador ilustrado, nivel Pro. El escritor potencial. El genio en pausa permanente revisable. El eterno urdidor de borradores.

(Levanta la taza de café a modo de brindis.)

Nos vemos mañana, o pasado… o cuando el bloqueo creativo se aburra de mí.

(Leve aplauso al fondo. Se apaga la luz.)

 

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 2 Promedio: 5)

Un comentario sobre “Ni explayador ni resumidor… pero algo hay

  1. Marga Cánovas García dice:

    Bonsoir mi tan admirado escritor😊👩🏻‍🎓📗, no puedo compartir con usted, el término: procrastinar😉muy al contrario, usted me parece un prolijo (gran) escritor😊👩🏻‍🎓📗deseando poder leer su próximo escrito😊🎉🥂💋💋💋🏄🏻‍♀️. PD: magnífica puesta en escena😊.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *