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No soy yo

Microrrelato siniestro

No sé cuánto tiempo llevo atrapada. Los días se enredan, las noches se alargan. Estoy dentro de un cuerpo de tela, gastado por el juego conmigo misma. Mis ojos de ahora no parpadean. No puedo gritar ni moverme. Pero lo veo todo.
Creen que soy yo. Mamá la besa en las mejillas cada noche. Papá la levanta en brazos y la llama princesa. Eso que volvió del bosque usa mi voz, mis gestos. Se mueve en mi cuerpo como si siempre le hubiera pertenecido. Pero no soy yo.
Desde la estantería, arrinconada entre cuentos y juguetes viejos, siento el polvo acumularse sobre mí. Quiero avisarles. Trato de caerme, desequilibrarme para que noten que sigo aquí. Nunca miran en mi dirección.
Anoche, mamá casi me vio. O eso quiero creer. Se detuvo y me miró unos segundos. Tuve la esperanza de que me reconociera, de que viera algo en los botones fijos de mi cara, algo vivo, algo suyo.
Pero entonces, el ser que me ocupa la llamó desde la cama.
—Maaaami… tápame bien, tengo frío.
Mamá se giró de inmediato, con ese instinto de protección que siempre tuvo. Se sentó junto a la impostora, le acarició el cabello.
—Aquí estoy, mi amor. Mamá está aquí.
Poco después, mi cuerpo se encogía entre los brazos de mi madre, con mi cara acurrucada contra su pecho. ¡Me miraba de reojo! Desde mi rincón, sin poder parpadear, la vi sonreír con mi boca. Sabe que estoy aquí. Sabe que la observo, que grito silenciosa.
Algunas noches, su sombra se estira por las paredes, con más brazos y piernas de los que debería tener. Cuando la impostora se relaja en la cama, su piel se estremece. Se diría que mi cuerpo le aprieta, que forcejea por acomodarse mientras duerme.
Esta misma mañana, le dijo a mamá:
—Creo que ya soy muy mayor para jugar con muñecas. Me he aburrido de esa. —Y me señaló, con mi peor cara de asco.
Mamá asintió distraída.
—Podemos guardarla, si quieres, o donarla.
Mi pecho de trapo se encogió. No. No. No. Entonces, mi boca sonrió y ordenó:
—No. Mejor tírala.
Ahora estoy aquí, en la basura, esperando al camión. Pero esto no acaba aquí. Lo sé. Algo en mí aún se mueve.

Este texto participó en un concurso de relatos interno entre los participantes en el Taller de Escritura Creativa de Cristina López Barrio. La premisa era la siguiente «Una niña se pierde en el bosque y sus padres solo encuentran su muñeca, pronto descubren que la muñeca es ahora su hija.»
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2 comentarios sobre “No soy yo

  1. Marga Canovas García dice:

    «No soy yo», no soy una muñeca de trapo, por favor Señor Escritor hablé con mi mamá, a mí no me oye por más que la grite llorando: » MAMAAAAA!, no tenía que haber ido al bosque, a jugar con los duendes, tengo muchos cuentos en mi habitación, por favor Señor Escritor hablé con mi mamá, por favor…
    Magnífico relato mi tan admirado escritor, consigues que tus lectores pasemos una situación de verdadera angustia y temor, deliciosa velada😊👩🏻‍🎓📗🍸🍸🧡🧡🧡. PD: buen guión para un cortometraje😎🎬.

    1. lectureo dice:

      Muchas gracias, Marga. Ha sido un placer leer tus comentarios tan estimulantes.

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