…mientras degüellan a sus palomas *
Me llamo Amir. Tengo doce años y hoy estoy sobre la tarima de un teatro, muy lejos de mi casa que ya no existe. Me falta una pierna; la dejé bajo un muro que ahora es polvo. Me trajeron para curarme al principio de la última invasión de la Franja. Dicen que soy invitado especial, esperanza desde un campo de refugiados, pero en verdad solo traigo un corazón roto y una memoria demasiado llena de malos recuerdos. Afuera hace frío, aquí aplauden.
En el escenario, una mujer canta una canción que suena a antigua. Me la han traducido y dice:
Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma, que le están degollando a sus palomas…
Cierro los ojos y veo a mi hermana. Ella ya no tiene palomas, ni alas, ni manta. Solo tierra encima.
Mi padre decía que Europa es libertad. Yo he visto que aquí la libertad huele a vino y butacas rojas.
Miren cómo nos hablan de libertad, cuando de ella nos privan en realidad.
Miro el brillo en los ojos de los asistentes, pero no sé si lloran por mí o por ellos mismos, o para sus stories. Mañana verán otra guerra por la tele y cambiarán de canal o de hashtag.
Dicen que allá en Roma el Papa reza por nosotros. Dicen que nuestros imanes piden tantas oraciones como venganza. Todos hablan de hermanos, paz, fe, pero sus plegarias se pierden entre discursos y maletines.
Los otros, los ocupantes que llegan desde la tierra que solo les prometieron a ellos, según dicen, rezan al mismo Dios pero con otro nombre, mientras minan calles, trituran casas y lanzan fuego que cae derecho sobre mis sueños y los de mis hermanos.
Miren el entusiasmo de la sentencia, sabiendo que mataban a la inocencia.
El que oficia la muerte como un verdugo, tranquilo está tomando su desayuno.
Unos disparan misiles, otros firman papeles, otros callan y desaparecen. Todos se escudan en Dios. Mientras, nosotros bajamos la cabeza, cavamos fosas y enterramos palabras que ni Él escucha.
Me pasan el micrófono. Me toca decir gracias. Tengo que sonreír para la foto, para que Europa crea que me salvó. Como hablo muy bajito, solo se distingue:
Miren cómo nos hablan del paraíso, cuando nos llueven penas como granizo.
El teatro se paraliza, luego todos aplauden. Termina el concierto, se van a sus casas, limpios de culpa. Yo me quedo mirando el techo. Pienso que si algún día vuelo, no quiero paraíso, ni palomas, ni martirios, ni tierras prometidas: solo alas de verdad.
Mientras abandono el escenario, aún me pregunto, con el estribillo pegado a mis oídos: Qué dirá el Santo Padre. Qué dirán los imanes. Qué dirán los rabinos. Qué dirán todos… cuando reconozcan que su Dios nunca fue ni refugio, ni paz, ni palomas, ni consuelo, sino la excusa perfecta para seguir matando y rezar después sobre nuestras ruinas.
- «Qué dirá el Santo Padre» es una canción compuesta por Violeta Parra, cantautora chilena, icono de la canción popular latinoamericana y la Nueva Canción Chilena. Fue escrita como crítica social y política, y ha sido interpretada por diversos artistas comprometidos con la denuncia de la injusticia.

3 comentarios sobre “¿Qué dirá el Santo Padre?”
Enormes palabras, intensa sacudida moral, nos indica en este escrito, admirado escritor. Pagas una entrada en un teatro que incluye además de una butaca roja, un cocktail al final de la representación🥂pero sobre todo, pagas por limpiar tu conciencia oxidada y fea, hoy tenemos que conseguir una foto con Amir para subirla a mi Instagram😎🎉: #hashtag: un niño gazati en casa.Cómo nos podemos ir a la cama sin llorar o tan siquiera un: ¿dónde está la ONU, UNICEF, et al.,?
Náuseas dan todos aquellos que miran para otro lado, quizás hayan invertido unos ahorros en la próxima Riviera francesa a construir🤔
¡Muchas gracias!
Hola Antuan, muy buena la mezcla de cancion con el tema. Tambien tocar el tema de lo facil que es para nosotros aplacar nuestra alma. Bueno supongo que es peor ni siquiera ir al concierto.