La siesta sagrada

Desde el segundo primero —valga la aparente contradicción, que también lo sería «desde el primer segundo»—, los ojos del felino,

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La torre delirante

Sin saber hacia dónde mirar, Nadja trataba de escuchar lo que decía su amigo, pero su atención se dividía entre

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El maestro cabuyero

Juan Pardo, así se llamaba una persona que influyó en mi adolescencia. No era el profesor de filosofía —asignatura que

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Corrupción en Miramar

La calle Miramar, iluminada por luces de neón parpadeantes y animada con el ruido de charlas intrascendentes, camuflaje de otras

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Sin cuchilla

Un relato corto, un microrrelato, debe escribirse con una pluma pequeña; la tinta precisa para contar lo que el autor

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Mouse

Clicky siempre había estado ahí, silencioso, preciso, obediente, al final de su cable, tan clásico, con sus botones derecho e

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